Achaques

24 08 2009

Por haber hecho una dieta rigurosa diez años atrás mi estomago de vez en cuando se pone perezoso y no quiere digerir ni un litro de agua.

Hace dos años empecé con dolor de cintura, todo por no levantar correctamente un objeto pesado. Ahora me duele sólo de vez en cuando, en situaciones especificas.

Pero el problema del cual estoy ahora realmente preocupada es el del nudo en la garganta y la opresión en el pecho. No quiero que se convierta en una enfermedad crónica. Vengo sintiendo esto desde hace dos meses y mientras pasan los días  el dolor es cada vez más intenso.

El médico especialista en esta enfermedad  o no se da por enterado, o aun no encuentra cual es la dosis para curarme o es que tal vez yo no sea tan especial como creí para que me trate como la más delicada de sus pacientes. Yo la que padece la enfermedad conozco dos soluciones, el problema es que una es una especie de operación de cerebro en donde se borra todo lo anterior, por lo tanto se me olvidará el médico; la otra es un tratamiento comprobado y eficaz pero si le doy al médico la solución ya no tendría el mismo valor porque no nacerá de él sino de la paciente.

Y es que no sé ni cuál sea mi umbral de dolor ni cuán resistente sea yo a este dolor… sobre todo porque es voluntario.