Rastreando el antídoto

25 10 2009

Esta vez no hubo canciones, stikers, fotos, pinturas, pláticas, nada que me dijera que estaba en el camino indicado. Esos momentos mágicos que en algunas ocasiones surgían estuvieron ausentes.  La venda de la razón me cegó y se siguió apoderando de mi entorno. Los días siguientes fue lo mismo, nada de señales.

Y sin señales mi entorno cambió. Todo se mueve tan lento, es como si de pronto el tiempo se hizo más lento que de costumbre. No veo sonrisas, ni siento suspiros.  Nada se siente ni sabe igual. El viento abofetea el cabello, la brisa cala hasta el interior de mis huesos, el sol no calienta, la luna no ilumina, el mar no tiene sonido, las nubes invaden el cielo. El reloj suena pero no marca las horas. Las risas son estruendosas pero no se sienten. La compañía de la gente se ve, pero no se disfruta.  Las horas de sueño no existen. La comida es insípida y el aliento amargo.

El motivo ya lo sabía, ahora únicamente lo comprobé: tu esencia le da movilidad a lo que me rodea. No tuvieron que pasar días, al segundo de decirte un hasta luego sin fecha límite mi alma se congeló y sigue congelada en espera de poder remediar algo.

Comprobé también que esto de las señales puede ser algo muy engañoso; me inmiscuí tanto en ellas que se me olvidó pensar antes de actuar. Pensar en las señales a estas alturas ya es necesario, esas ya están, lo que necesito es eso que solo tú has podido darme y que ahora no tengo.

Sin ti, las señales pierden sentido.





Contradicciones

22 10 2009

Quererte y alejarme puede parecer una contradicción, una de las tantas contradicciones que puedo tener.  Que duela tanto no sé si es el temor de que las cosas no salgan como espero o el dolor de imaginar que pienses que no te esperaré y no intentes volver, otra más de las contradicciones que envuelven a mi persona, porque yo fui la que tomo esta decisión. Me da miedo quedarme esperando y que nunca regreses, ahora mismo no sé si el presentimiento de que regresaras es verdadero, o únicamente quiero creer que si lo harás para no caer más en este momento. Pienso que si está escrito vas a regresar cuando puedas ser y estar para mí, si es que eres para mí o quieres serlo.

Si es que te conozco bien se que leerás esto antes de que borres todo rastro de la Luna y quiero que sepas que te voy  a estar esperando, no es fácil haberte encontrado y resignarme que no eras tú, así que no lo haré, no me resignaré,  sólo te pido que no me hagas esperar toda mi vida.

Alejarme no es sinónimo de desaparecer. Que no te escriba no es sinónimo que dejaré de buscarte para saber de ti. Sigo pensando que nuestro destino es estar juntos sólo que no es nuestro momento, tú sabes dónde buscarme cuando lo sea. Aunque pueda parecer contradicción, confío en ti Sol y por eso te espero.





Pemonición

21 10 2009

Pedirte que hagas cuando estas atado de manos es una de las tantas exigencias que podrás evitarte. Yo no debo exigir pero, ¿cómo no hacerlo cuando estoy acostumbrada a hacerlo conmigo misma? A mi es que perder la historia que me había imaginado me puede  costar meses o años de lamentos y reproches, puedo afirmar que sería una vida entera de lluvia, sin veranos ni primaveras.

Como las historias y fragmentos de vida que me había imaginado ahora tengo en mi mente lo que me dirás y lo que diré. Supongo cual será tu posición y se cual será la mía. Nunca estuve tan cerca de esto, darle vueltas a las cosas, ignorarlas no arregla nada, reprimir mis reacciones impulsivas tampoco lo hace.  Sé como piensas  y sé que hay cosas que  no podre hacerte entender, y cosas que tú no podrás hacerme entender a mí.

Ya lo presentía, a diferencia de lo que los demás opinen, la ausencia nunca ha sido mi amiga.





Vida del sueño

20 10 2009

Pensó que todo cambiaría, que las cosas regresarían al lugar en el que estaban pero no fue así. Ella nunca estuvo en sus planes. Tampoco puede culparlo, ella no existe en el mundo real, se encuentra en los sueños de él, ella es un sueño.

Ella está en fragmentos, es un holograma, pero nunca un holograma suficiente fuerte como para pasar al mundo real, en donde él pueda obligar con sus acciones que no desaparezca. La está dejando ir. Estando presente no habría dejado que sucediera, no la dejaría escapar, pero así, en este mundo de los sueños, él no se inmuta; como llegó se irá y no importará porque nunca estuvo para él.

Los sueños se destruyen fácilmente si no se mantienen vivos. Nunca tomamos en cuenta que esos sueños también tienen vida, no son estáticos, se modifican de acuerdo a sus propios sueños, son los sueños dentro del sueño. El sueño se irá apagando sin que nadie se interese por él y un sueño perdido es imposible de recuperar. Este sueño se irá desvaneciendo si no vuelven a soñarlo.





Café

20 10 2009

El sabor amargo predomina hoy en el vaso con café que cumple con el objetivo de calentarle la noche. Agarro el vaso con los dedos pulgar, medio, anular y meñique. Lo levanto de la mesa en dirección a los labios. Cinco centímetros antes de tocar la orilla del vaso de foam, el olor llega a la nariz. Lo detengo antes de tomarlo. Aspiro el olor y el vapor que emana del vaso cerrado. Diez segundos después despego los labios para dejar que hagan lo suyo. Siento el vaso caliente en los labios y manos. El contacto con el líquido café dentro de mi boca produce que las pupilas gustativas encuentren el sabor amargo con más facilidad que el dulce, un sabor amargo pero agradable. El líquido viaja de la boca a la garganta. El movimiento de la campanilla permite el paso del líquido y provoca una sensación cálida que invade mi cuerpo desde la cabeza a los pies. Termino el ritual para dar un solo trago al café. El vaso se despega lentamente de los labios y al llegar de nuevo a cinco centímetros de separación vuelve el olor amargo, agradable y placentero. El vaso toca la mesa.  Que sensación de calidez siente el cuerpo. Una contradicción, mientras el cuerpo se calienta el alma se congela. Si se pudiese tomar algo para el alma…





De defectos

19 10 2009

¿Qué se tiene que tener para poder ser la musa de algún artista? ¿Qué tendrían en común  la Duquesa de Alba, Gala, Camile Claudel, Frida Kahlo y Yoko Ono? ¿Belleza, inteligencia, excentricidad, pasión, romanticismo, fortaleza? Sospecho que debe venir de nacimiento para que pinturas, esculturas, canciones hayan sido creadas en honor a estas mujeres, obras que les hacía pensar: ¡vaya, si que piensa en mí que hasta lo plasmar en algo muy suyo!

Siempre soñé con ser la fuente de inspiración para alguien, pero no lo logré o supongo que aún no ha llegado ese alguien en quien inspire el tipo de sentimientos que le hagan crear por mí. Aunque también, como dije antes, puede ser algo de nacimiento, un “don” y  simplemente no nací con él. En este tipo de cosas no basta con desearlo, hay que serlo, y yo no lo soy.





Des-conocido

16 10 2009

Hago la parada a un taxi. El taxi se orilla. Veo que no es el taxi que debo tomar y hago un ademan de negativa con la mano. El taxi arranca velozmente. La mochila que traigo pesa mucho, pienso que no debí de llevar la laptop al trabajo porque ni si quiera la utilicé, no es la primera vez que me pasa. La dejo en el asiento de la parada. Mi brazo descansa. Saco los lentes de aumento para poder observar bien el letrero de la ruta de los taxis que pasan además de los diez pesos para estar preparada si pasa un camión. Espero. Pasan diez minutos y veo que en la curva viene un camión. Me preparo.  Vuelvo a colgar la correa de la mochila en mi hombre “uff como pesa”. Espero que se acerque un poco más, más, más. Si es la ruta. Hago la parada  rápidamente con el dedo índice de la mano derecha. El camión se para lentamente. Subo los 3 escalones. Doy las dos monedas de cinco pesos en la mano del chofer. Me da un peso cincuenta centavos de cambio. Le veo por primera vez la cara desde que subo. Bajo la mirada al ir a buscar mi asiento para recordar dónde he visto esa cara. Veo el fondo del camión, hay un aproximado de 12 personas. Me gusta sentarme en el fondo del camión, pero decido sentarme en uno de los asientos del lado derecho en la entrada para poder ver bien al chofer. Me siento a un lado de una señora. Recargo mi mochila en mis piernas. Mi hombro descansa. El chofer también me ve de reojo, lo puedo notar. Fijo mis ojos en él. Ese perfil de nariz afilada ya lo he visto en algún lado, sólo que no recuerdo donde. Él ve por el espejo, con ese movimiento yo puedo verle sus ojos, son ojos cafés, pero más claros que los míos. Las pestañas son grandes. Tez blanca. Muy delgado. Seguro que lo he visto. “¿Fue en otra ciudad o en esta?, ¿lo estaré confundiendo?” Mantengo mi vista en los movimientos que hace. Suena un celular. Es de él. Mete la mano en la bolsa del pantalón de mezclilla y saca un teléfono negro:

Hola. Si, dime

Escucho su voz intentando descifrar de dónde es.

– En un momento llego, termino a las tres.

No, definitivamente no es de aquí,  ¿entonces dónde lo he visto? Cuelga. Me ve por el espejo. Cambio la dirección de mi mirada. Se ha percatado que lo he estado viendo.  En todo el trayecto que llevamos no he podido recordar de dónde le conozco. Casi llego a mi destino y no me gusta no haberlo reconocido del todo. Es como si…como si una parte de mi cerebro se hubiera atrofiado, la parte que recuerda caras. Si esto es verdad y ya no voy a poder reconocer los rostros de la gente, estoy perdida, porque los nombres siempre me ha costado trabajo recordarlos.  Veo que la señora que está a mi lado también va a bajar donde yo. Ella hace la parada, me ahorra la fatiga de levantar el brazo para jalar el cable para que marque la parada, ese cable que no siempre sirve. El camión frena. Se baja la señora, yo reacomodo la mochila en mi hombro, no hago caso al peso, bajo la mirada hacia las escaleras. Después mis pies se mueven más lento de lo normal. Al estar al lado del chofer de pie le miro por última vez con mi cabello cubriéndome parte del rostro. Tres segundos y le doy la espalda. Mi pie derecho baja el primer escalón, el pie izquierdo baja hasta el segundo.

– Te conozco–  dice el chofer.

Muevo un milímetro mi cabeza, le miro de reojo.

– Yo también, pero no sé de dónde

– ¿Es importante?

–  No lo sé

– No lo es, lo importante es si nos volveremos a ver

– ¿Nos volveremos a ver?

– Seguro que sí

– ¿En dónde?

– No lo sé

– ¿Y si no nos vemos?

– Lo haremos, estoy seguro

– ¿Cómo te llamas? – Le pregunto mientras pongo mi pie izquierdo en el suelo. Volteo completamente para verle la cara. El semáforo cambia a verde.

Sol– Me dice pisando lento el acelerador mirándome a los ojos aun.

Se aleja. Me quedo parada en el lugar siguiendo con mis ojos el destino del camión. Ahora lo recuerdo, es él. Suspiro desalentada, muevo mi cabeza negativamente.

-No anoté el número de camión, ahora no sabré dónde buscarlo-

  • GRacias a mi amiga homónima de cumpleaños, Laura de SLP. Lo tuyo es la danza y lo mio la escritura.