XI

25 02 2010

–          ¿Y ahora qué?,-  le pregunto a la Luna que está con mirada perdida

–          No pensaba que fuera a pasar

–          ¿Qué cosa?

–          Que el Sol pudiera ser libre en algún momento

–          ¿El Sol?, tu sí que estas alunizando. ¿libre de qué?

–          De lo que sea, el punto es que aunque lo deseaba, parecía algo imposible-  me contestó sonriendo

–          Y eso es lo que te tiene perdida en la inmensidad de tus sueños

–          No

–          ¿Entonces?-  le pregunte extrañada

–          Es que ahora me doy cuenta lo perdidamente enamorada que me tiene. Sus palabras son el alimento de la luz que sale de mi centro.

–          ¿Tu centro?, ¿A qué te refieres?

–          Es que, ¿sabes? Yo tengo aquí su corazón- me lo dijo apretando sus manos contra el pecho.

–          ¿Y el que tiene entonces?, le volví a preguntar.

–          El tiene el mío-  suspiro profundamente.

–          ¿Y cuál es el propósito?

–          No lo recuerdo-  lo dijo frunciendo el ceño-  pero no importa, a mi ese corazón ya no me sirve

–          ¿Por qué?, le pregunte por ultimo asustada.

–          Porque ya no es mío, en cuanto el Sol lo tocó, se convirtió en su dueño y si algún día ya no lo quiere, tendría que quemarlo porque no podrá ser de nadie más.

–          No te entiendo-  le dije.

–          No hace falta que lo hagas, me entiendo yo y él también.

Y regresó en el estado letárgico que se encontraba cuando la encontré, sentada en el parque y recibiendo los rayos del Sol, mientras yo aun sigo preguntándome qué es lo que me estaba diciendo la Luna.





X

25 02 2010

Las cosas van fluyendo como mi lápiz, como la música de tu mente.





IX

25 02 2010

A veces me admira la paciencia que tienen el sol y la luna para esperar que un eclipse los una.

Contando que  la edad del sol (4.650 millones)  y de la luna (4.527 millones) es bastante para nosotros, pero además que ellos han tenido tan pocos eclipses en comparados con la edad que tienen, me deja pensando en muchas cosas. Estos dos astros a los que me refería nunca podrán estar juntos, a menos que ocurriera exactamente lo contrario a lo que ocurre en el universo, que éste se contraiga. En ese caso tal vez podrían fusionarse para siempre, pero sabiendo que esto no ocurrirá, aun esperan pacientes su momento, aunque sean sólo unos minutos.

Cada día que pasa estoy más convencida que no puedo dejar que eso les pase a los protagonistas de mis historias, el Sol y la Luna, no pueden estar condenados a una separación eterna. Las casualidades los han unido en una separación momentánea que ellos dos pretenden reducir hasta dejar por completo esa separación que dará paso a una unidad más allá de las cuestiones físicas.

Admito que es un asunto difícil, pero esta historia la escribo yo, EL y el Sol. El destino está de nuestro lado, sólo es cuestión de tiempo para que el eclipse de mis historias ocurra y que sea total. El Sol y la Luna ya empiezan su rumbo hacia su futuro eclipsado.





VIII

25 02 2010

El Sol y la Luna además de estar separados por una distancia más grande que la imaginación en una mente cerrada, se enfrentán a todo tipo de astros que intentan quitarles su luz. Meteoros, hoyos negros, expansión continua, pero la necesidad de estar juntos algún día, hace que el Sol y la Luna resistan. Mientras tanto la luz que emana el Sol es para la Luna y esta a su vez absorbe esa energía para guardarla hasta que pueda estar con él. El tiempo de los dos está por  llegar.





VII

25 02 2010

Quisiera escribir un texto que te hiciera sentir mejor, pero no se qué escribir. Las frases alentadoras carentes de argumento a veces no sirven de nada. “Todo estará bien”, “las cosas se arreglaran” y otras frases pueden servir cuando nosotros mismos podemos hacer algo para que “eso” suceda; pero así, como estoy y donde estoy no puedo.

Comprensión, espera, palabras que se repitan como una estrategia para que no olvides el sentimiento que tengo es todo lo que puedo ofrecer, además de un corazón que late sólo por ti y una sonrisa de media luna en espera de ser respondida con rayos solares.





V (ejercicio con alumnos de administración)

25 02 2010

En vez de utilizar la llave para abrir la puerta, prefirió brincarse la ventana, decían que era muy intrépido y no le di importancia.

Al estar dentro, mi primo Bartolomé empezó la caza de la gata que tenía mi tía Magdalena.

–          Me vas a sacar canas verdes, grito mi tía con gran molestia.

Pero Bartolomé no hizo caso, saltaba cualquier obstáculo, incluso la valla que había puesto para separar una habitación de otra. Yo decido sentarme en el banco viejo de una esquina a esperar que la adrenalina de mi primo bajara.

Después de un rato, Bartolomé se cansó de corretear al felino, se fue al patio y empezó a segar el pequeño sembradío de la tía Magdalena, la cual por fin descansó.

–          Ya ves, las mañas de los padres se pasan a los hijos, tu tío Norberto nunca utilizó la puerta para entrar. Una vez – continuó su historia la tía Magdalena-  tu tío Norberto se pasó persiguiendo a la gallina más ponedora de todas. La cansó tanto que la logró cegar y dejarla sin una pluma a la pobre, lo bueno que en ese entonces, Pancha, la gata… bueno, la sirvienta que teníamos no lo pensó dos veces y nos hizo un caldo muy sabroso. Por eso cada vez que queremos hacer caldo de pollo utilizamos la misma técnica, perseguir a las gallinas, ese es el secreto para que salga el mejor de los caldos…

Y así, mi tía Magdalena empezó a contar las mismas historias de siempre; desde cuando mi tío se trago diez canicas hasta cuando le hizo una llave al cartero; y yo, tuve que escucharlas de nuevo, si no, no tendría sentido el haberla visitado.

–          Oiga tía, ¿recuerda que le había dicho que necesitaba sacar dinero de su cuenta de banco?-  le pregunté en cuanto tuve oportunidad

–          ¿Para qué me dijiste que era?-  me preguntó la tía frunciendo el ceño

–          Es que ahora que vaya al doctor a llevar a mi primo Bartolomé ocupo el dinero que le dejó mi tío Norberto, ya sabe, por la enfermedad que tiene mi primo

La tía Magdalena suspiró profundamente y dijo:

–          ¡Como si se fuera a curar! – cogió una pluma y me firmó el papel en blanco.

Después de ese día no la he vuelto a ver, ni a ella ni a Bartolomé. Mi primo murió de un ataque de epilepsia, se ahogó con su propia lengua y a mi tía Magdalena, creo que la internaron en un asilo de ancianos del municipio. Dijeron que se volvió loca. Ella siempre aseguró que le habían robado, nunca recordó aquel papel en el cual me cedía todo su dinero.





IV (ejercicio con alumnos comunicación))

25 02 2010

Llegue tarde, nunca tome en cuenta que es hermosa la vida cuando la vives al cien. Ahora para mi pesar, no puedo hacer nada.

Caminaba por ese parque a altas horas de la noche y me topé con un señor de edad avanzada, estaba junto al encino. Lo miré directamente y ahora no recuerdo porque le dije en voz firme: – si quieres ver cosas que nunc has visto has cosas que nunca has hecho – .  El señor con media sonrisa en el rostro y una voz burlesca me dijo casi retándome: -en este corral yo soy el gallo- . Inmediatamente le cambió el brillo en los ojos, estos se tornaron oscuros, violentos, más que de un humano parecían de un animal.

De pronto empecé a escuchar muchas voces en no sé cuantos idiomas, pero en español pude distinguir una frase que decía:  – ayer teñí de color sangre mis sueños. No supe que quería decir, en mi mente se repetía la frase de mi abuela “Árbol que crece torcido nunca se endereza”.

Si tan sólo hubiera cerrado mi bocota, tal vez esto no habría pasado o tal vez si, en esta vida nada es casualidad. Si no estuviera sola, podría efectuarse eso que dicen “la injusticia del poderosos, la fortaleza del pueblo” y entonces los papeles se invirtieran, como siempre ha sido la vida, al final de cuentas este señor siempre había sido un pordiosero. Pero ahora, después de dibujar profecías, se ha levantado contra mí y estoy a punto de desaparecer, convirtiéndome en un minúsculo ser, tal vez  rana, sapo o ciempiés.

Cuando pensaba de nuevo en mi cabeza, árbol que nace torcido jamás endereza, sentí en mi espalda la  mano de algo o alguien. No pude moverme, el miedo inundó todo mi cuerpo, mi respiración aumento rápidamente, mis extremidades empezaron a congelarse. Ese algo o alguien se acerco a mi oído y me dijo con voz casi silente: – como trates serás tratado-. Entre el miedo el congelamiento y el humor sarcástico, mi mente recordó otra frase: -Si la vida te da la espalda, agárrale las nalgas- . No pude evitarlo, empecé a reír, a carcajearme en medio de todo ese ambiente surrealista. Con cada sonrisa, con cada carcajada, las voces se alejaban, los ojos del anciano volvieron a ser los de antes…. ¿O será que nunca cambiaron?

Mi vida empieza hoy, pensé.  A partir de ese entonces, cada vez que sonrío expulso uno a uno de esos fantasmas de mundos oscuros que se escondieron en el frío de mi soledad.