Objetos olvidados

6 04 2010

Lo dejé olvidado en un taxi a pesar de haber leído la calcomanía: “no nos hacemos responsables de objetos olvidados”

Por tanto tiempo me había acompañado, que no comprendo cómo es que no me di cuenta que aquel día al bajarme del taxi ya no venia conmigo. Debió haber sido aquel pasajero delgado que se subió junto a mí. Su mirada me sonrojó,  su sonrisa me congeló el cuerpo y enardeció mi corazón, provocando  de esta manera una distracción que hizo  olvidarme de todo lo que traía conmigo.

En el transcurso de ese viaje de vuelta a mi interior, se mantuvo a mi lado estando ausente y yo me acostumbre a su “presencia” hasta  llegar a necesitarla. ¿Cómo pasó? No lo sé, pero intuyo que ese pasajero debió de arrancarme ese objeto que vivía conmigo desde hace años y lo dejó en el asiento contiguo sin yo mirarlo,  por eso cuando me bajé de ese taxi para subir a otra ruta, mientras mantenía agarrada la mano de este pasajero, no pude notar que olvidaba algo.

A decir verdad no creo que vuelva a encontrar dicho objeto,  ni tampoco  lo buscaré y mucho menos creo necesitarlo;  con el pasajero de ojos brillantes y sonrisa abrazadora a mi lado no será necesario encontrar el miedo a amar que perdí en aquel taxi con ruta hacia una vida vacía que abordé una vez y que nunca más cogeré.