La reacción masculina

20 09 2009

Hay muchas cosas que nos separaran a mujeres y hombres. Tenemos que aceptar que nunca seremos iguales, eso de la igualdad es un mito, no es igualdad si no equidad lo que deberíamos exigir. Esta diferencia de la que hablo va mas allá de lo físico, tiene que ver con la manera en que nos relacionamos unos con otros en el terreno amoroso.

No pretendo hacer un análisis exhaustivo de las diferencias, sólo son pensamientos que surgen de repente en mi mente y tienen que ver con las relaciones amorosas. Tampoco soy experta en el tema,  nadie puede ser experto, pero si de algo me he dado cuenta en mi corta experiencia es que hombres y mujeres nos morimos de miedo cuando estamos por enamorarnos. Y una parte de ese miedo puede ser por el temor de ser lastimados o por el miedo a perder la libertad. Nos cuesta tanto trabajo decidirnos a amar que se nos pueden escapar muchas oportunidades, tanto hombres como mujeres. Lo chistoso es lo que pasa cuando esa decisión no se da al mismo tiempo. En este punto es donde pienso que radica la diferencia entre hombres y mujeres.

Pueden desmentirme, yo sólo hablo por el conocimiento propio o por situaciones vividas por otras mujeres.  Generalmente  la primera que se quita esa barrera para enamorarse es la mujer.  Debe estar ligado a que somos más emocionales y nos gusta sentirnos enamoradas, ¿pero qué pasa cuando ellos no están preparados al mismo tiempo que nosotras?  No estoy hablando de un compromiso serio, hablo solamente de dejarse llevar por los sentimientos, enamorarse, preocuparse el uno por el otro, que no haya terceros en medio, solo dos personas que se empiezan a querer, donde hay detalles y muestras continuas de cariño. Cuando la mujer se empieza a dejar llevar  y el hombre aun no está preparado y se da cuenta que ella va un paso adelante, se asustan. Entonces ellos  intentan de cierta manera frenar el enamoramiento de nosotras ya sea portándose más fríos, buscando mas “amigas”, dejando las galanterías y los detalles al lado, para que ella no se “engrane”, o simplemente diciéndole a ella que lo que busca es una relación libre, sin un “titulo” que los relacione.

¿Qué hace la mujer cuando esto pasa? Se me ocurren dos reacciones que puede tomar: una, es que lo intente conquistar hasta que el también decida enamorarse y dejar el miedo al lado, es decir, esperarlo a que el proceso en él se dé; la otra es que ella lo tome por un imbécil y decida no dejarse llevar más por sus sentimientos. Pero esta última reacción no viene sola, porque el orgullo de la mujer se hace más grande y para que esa misma persona pueda “conquistarla” de nuevo, será diez veces más difícil.   Claro, esto cuando uno de los dos prefiere quedarse con el miedo a enamorarse y el otro ha decidido vencer el miedo, pero  hay otros casos en los que la decisión de la mujer es la que provoca que el hombre también se deje llevar y al final logren ser una bonita pareja, de esas que todos en el fondo quisiéramos tener.

De todo esto me surgen varias preguntas: ¿Por qué le tenemos tanto miedo a enamorarnos?, ¿por qué cada vez es más difícil que dos personas puedan dejarse llevar por sus sentimientos al mismo tiempo?, ¿por qué nos es tan difícil tomar riesgos en este terreno?, ¿por qué preferimos a la disfrazada libertad en vez del amor?  Y lo que nosotros deberíamos preguntarnos debe ser: ¿qué tipo de hombre o de mujer soy, de los que huyen  o de los que toman riesgos?, ¿qué tanto estoy dispuesto a arriesgar por la persona que me interesa?, ¿el miedo será mas fuerte como para dejar ir la oportunidad de estar con él (la) hombre (mujer) de mi vida?

Piénsenlo, yo preferiría arriesgarme…aunque claro, yo soy mujer.





Dueñas de nada

19 08 2009

Creo (aunque puede que me equivoque) que a las mujeres nos gusta (en menor o mayor grado) sentir que una persona cree tener el derecho de propiedad de nosotras. Claro que la forma en que lo reflejamos es diferente, todo depende del tipo de mujer que seamos. No es por el hecho de sentirnos propiedad de alguien, más bien sentir que somos parte importante en la vida de ese alguien y no es sólo saberlo, si no que los actos lo demuestren.
Es decir, que al momento que sienta que te estás alejando no te deje ir, que te vuelva a convencer que él es el indicado para ti, que te haga sentir que está ahí, que tú no puedes estar sin él; que se sepa dueño de ti, pero al mismo tiempo que te haga sentir que tú eres dueña de él; que sienta celos de que alguien pueda robar tu corazón, pero que tampoco lo atormente, al contrario, que siga haciendo cosas para mantenerte feliz por haberlo elegido a él y no a otro, que te quiera mantener enamorada, que se esfuerce porque tú no lo dejes de amar.
Lamentablemente todo esto es lo que hace la mujer, y al final es lo que la lleva a las decepciones porque la mujer cree ser dueña de algo, pero de lo único que es dueña es de sus ilusiones.





Sólo en México

12 08 2009

El sábado pasado fui al cine, toco ver una película mexicana con nombre en inglés, The Backyard. Tema controversial este de Las Muertas de Juárez. Yo aún no he comprendido, no he podido hacer conjeturas porque pueden ser tantas razones, hay tantas hipótesis sobre este asunto y todas tan creíbles, que al final quedo igual que al principio, pensando que esto sólo podía pasa en México.

No hablaré de la película, porque no fue de mi total agrado ya que trataron el tema muy por “encimita”, dijeron un poco de todo lo que ya se ha dicho y se sigue diciendo hasta el cansancio, pero sin ninguna hipótesis clara, sin una crítica realmente profunda al gobierno que no ha resuelto los casos.

De las diferentes teorías que he podido leer son las siguientes: que si el egipcio Latif Sharif es el que las mataba, que si la policía sabe quién es y no habla, que es un asesino en serie, que si las matan por hacer videos snuff, que si son sólo delincuentes casuales, que si son víctimas de ritos satánicos o narco satánicos, que sus órganos son traficados. Que si las víctimas son prostitutas o “facilotas”, que si las matan por ser jóvenes obreras, que si…, que si… y que si…; el hecho es que al 2009, aún no existen cifras concretas de las mujeres desaparecidas ni tampoco hay una congruencia en la cifra de las mujeres muertas; la cifra oficial dice que son 271 muertas y la cifra extraoficial es de 370.

Todas estas hipótesis se basan en que los cuerpos que han encontrado y las desaparecidas tienen características similares: jóvenes de entre 13 a 20 años, cabello oscuro, delgadas, pueden ser estudiantes u obreras; que los cuerpos encontrados tienen rastros de tortura: pezones arrancados, cabello arrancado, labios mordidos, golpes por todo el cuerpo, sin ropa, algunas de ellas quemadas y abandonados en terrenos baldíos.

No se ha podido hacer nada (¿o no se ha querido?), las mujeres siguen siendo raptadas, torturadas, violadas, asesinadas y abandonadas sin que alguien pueda resolver el misterio de quien o quienes son los que realizan esas fechorías, sin que la gente que puede hacer algo se preocupe por las mujeres desaparecidas ni por ponerse en el lugar de las familias a las cuales les han matado a una hija.

¿Esto pasa porque las víctimas son mujeres?, ¿qué pasaría si todas estas víctimas de los asesinatos en Ciudad Juárez fueran hombres?, ¿qué pasaría si las victimas no fueran personas de bajos recursos?, ¿qué pasaría si las victimas en vez de ser hijas de X persona fueran hijas de un empresario o un político?, ¿qué pasaría si esto que pasa, no fuese en México?.

..http://www.mujeresdejuarez.org/





Dar o no dar, ese es el dilema

11 08 2009

Hay frases que me chocan como “no importa que me quieras, yo voy a querer por los dos”, “me conformo con el poco de amor que me puedas das” “yo haré que esto funcione” ” me vas a terminar queriendo”; me molestan porque para mí demuestran una falta de amor propio  por parte de la persona que las dice. Mendigar amor es algo que nadie debería hacer, sin embargo todos en alguna ocasión lo hemos  hecho.

No des más. Ese fue el consejo de mi amiga y esa fue una frase que me movió mucho de mi sitio. No sé si este problema sea sólo mío y de un par de amigas que tengo, o en general siempre es así. Ese “no des más de lo que ya has dado” me sonó a una de estas frases que me molestan y me dejó pensando porque posiblemente así sea no me canso de dar y recibo muy poco pero sobre todo que tal vez me este contradiciendo en lo que hago y lo que creo.

Pero esto no solo me hace pensar en mi, de nuevo vengo con mi pensamiento feminista. Es que la mayoría de las mujeres somos así, damos sin importarnos nada y al final las que salimos lastimada somos nosotras mismas.

Está la esposa abnegada, que no se cansa en complacer al marido, el marido que a la primer insinuación de otra mujer, cae en sus garras, sin pensar que él es todo para aquella mujer que lo espera en casa. La novia que le cree todo al novio, que aunque éste le cancele citas, la trate mal, la haga sentir que no vale nada, ahí está, no lo puede dejar, porque no sabe que hará sin él. La otra novia que complace en todo al novio, que lo mantiene sin darse cuenta, que le compra cualquier capricho, le paga las borracheras y hasta las mujeres con las que se acuesta.

A veces pienso si ese tipo de comportamientos son los que alejan a los hombres de las mujeres. Cuando se ven convencidos que ella no los dejará porque ven que no tiene la fuerza para hacerlo, empiezan a dejar de demostrarles amor hasta que en efecto, ese amor se va, y ellas se quedan con todo el cariño que le tenían y no saben qué hacer con él.

Una vez una señora, mamá de una amiga me dijo “yo por eso le digo a mis hijas, quieran a sus esposos, pero no se lo demuestren”; cuando me lo dijo pensé que era algo muy egoísta, pero si ahora analizo, tiene mucho sentido.

Cuando demuestras lo que sientes vas creando una especie de seguridad en los hombres que se les olvida que a la mujer hay que darle dosis diarias de cariño. La mujer lo hace por naturaleza, puede hacerlo, pero el hombre está acostumbrado a recibir y no a dar. Entonces si él puede tener una, dos, tres o cuatro fuentes de cariño sin dar nada a cambio, las tendrá y ya no se dará cuenta de todo lo que aquellas mujeres le dan, lo que le interesa es sentirse bien. En cambio, si la mujer guarda eso, si no demuestra tus sentimientos, el miedo puede invadir al hombre, pensar que algo no está bien, que esa mujer se le puede ir y es cuando sale su lado detallista, empieza a valorar lo que tiene. Supongo que de este tipo de comportamientos entre hombres y mujeres salió el libro que aun no he leído, ¿Por qué los hombres aman a las cabronas?

Trátalo mal, no le des importancia y veras que lo tendrás a tu lado siempre. No es mi lema, no es lo que creo debe ser y aún no lo experimento porque no he llegado a ese extremo. Aun no aprendo a dejar de dar para poder recibir, pero creo que una de mis amigas ya lo está comprobando y estoy seriamente replanteándome si eso de no demostrar amor es lo correcto.

¿Opiniones?





Historias ficticias

11 08 2009

A veces ya no se qué pensar de mi, ni tampoco estoy segura de mis razonamientos. ¿Tanta dificultad viene por el hecho de ser mujer? ¿O soy sólo yo y mis delirios de grandeza que a veces se apoderan de mi mente? ¿Es mi forma de ser que no me permite pensar que yo reacciono diferente, transmito diferente, quiero diferente, deseo diferente?

Siempre me he quejado de mis amigas que se hacen historias en su cabeza: “viste, me miro”, ” me habló el domingo, yo creo que le gusto”, “me invitó a salir con sus amigos, quiere que me conozcan porque me quiere para algo serio”, “se la pasa mirándome todo el día, y cuando nota que me he dado cuenta, se pone nervioso”, “me trata muy diferente a todas sus amigas, a mi me hace más caso”, y así, miles de historias que lo único que tienen consigo de verdadero es una ilusión, una historia que desean este ocurriendo, pero digo que sólo desean porque al final resulta que no, que a quien miraba era a la araña de la pared, él sólo habla los domingos por teléfono, la invitó a salir porque no había alguien más a quien invitar, si la mira es porque viste algo raro y la trata igual que a todas las demás amigas. Crearon una historia de algo que no existe.

Ahora he llegado a la conclusión de que yo también soy así, por más que lo quiera negar, hago mis propias historias ¿Qué me hace creer que todo lo que hacen es por mí?

Me doy cuenta de mi alto grado de egocentrismo una vez más.

Que yo pase 16 horas al día pensando en él (que son las que paso despierta); que cada cosa que hago o digo, quiera ir a correr a contarle a él, que cada movimiento que hago piense que él lo notará; que yo lo haya hecho parte de mi mundo; no implica que él hace lo mismo por mí, ni que deba hacerlo. No, no soy tan importante.

Tengo que quitarme ese ego, tengo que quitarme de la cabeza que puedo llegar a ser el centro de atención, tengo que dejar de crearme historias, para eso es mejor preguntar, eso ya lo comprobé. Mi historia, esta vez fue como la de mis amigas.

Curiosamente no he conocido ningún amigo hombre al que le pase lo mismo, que se haga ese tipo de historias en su cabeza, ¿ves? Por eso creo que el problema de raíz viene por ser parte del sexo femenino.





Quién juega con quién

9 08 2009

No tengo las ideas claras, qué o quién juega con nosotros?
No tengo una reflexión profunda, no se ni que escribir.
No creo que los hombres jueguen con las mujeres o las mujeres con los hombres más bien creo que el destino es el que juega con todos nosotros. Porque muy pocas personas pueden tener lo que desean y las que ya lo tienen, posiblemente tuvieron eso antes de desearlo.